Yo era fumador. No hablamos de un fumador principiante, no, un auténtico profesional de más de 3 paquetes de tabaco diario. Consciente de mi problema me dediqué a buscar métodos para dejar de fumar tabaco, pero, por favor: sin engaños, un sistema eficaz y que me permitiera dejarlo sin sufrimiento.
Esto que acabamos de contarte, aunque muy simplificado, seguro que puede, adaptándose un poco, ser la descripción de tu situación o la de alguien a quien conozcas y quieras ayudar. Tal vez la cantidad sea distinta, tal vez tu caso es que acabes de empezar a fumar, tal vez en lugar de buscar métodos para dejar de fumar tabaco, sea otra la sustancia que consumas, pero el “problema” de raíz es el mismo:
“Somos conscientes que el fumar no nos aporta nada o muy poco, queremos dejarlo pero hemos probado a hacerlo y no es nada fácil”.
Sabemos que son múltiples los problemas que plantea:

- Incremento exponencial de la posibilidad de sufrir cáncer.
- Incremento igualmente importante de sufrir enfermedades cardiacas: ataques al corazón, derrames cerebrales, etc.
- Muchas posibilidades de padecer Impotencia
- Pérdida de los sentidos del gusto y del olfato • Disminución en la capacidad física general: fatiga, predisposición a infecciones, etc.
- Gasto económico irracional.
- …
estos y otros muchos que seguro que ya conoces y que tampoco es momento ahora de profundizar en ellos.
Y si lo analizamos un poco, las ventajas son como ese libro que se puso de moda hace poco: “En qué piensan los hombres”, por 10$ (unos 8€) te suministraban una encuadernación de 300 hojas en blanco. Esas son las ventajas de fumar: ¡Ninguna! y en los próximos artículos así lo descubriremos.
Es este desequilibrio entre problemas y ventajas el que nos decide a dejar el habito de fumar.
Sin métodos para dejar de fumar tabaco y otras sustancias
Cuando una persona decide que ha llegado el momento, una de las primeras opciones es decirse a sí mismo que no necesita ninguno de los métodos para dejar de fumar tabaco, que en realidad dejar de fumar es algo muy sencillo, algo que realiza 10, 20, 40 o más veces al día.
Decide que ese es su último cigarro y no enciende ninguno más. Al principio no para de decirse a si mismo que no va a volver a hacerlo. Pasadas cuatro horas tiene una especie de nudo en la garganta, una sensación de vacío. Se mantiene firme y llegan esos momentos en los que el cigarrillo es especial: después de comer, tomando una cerveza con los amigos, después de …, sus fuerzas flaquean: se siente extrañamente irritable, sus argumentos para dejar de fumar parecen no tener ahora tanta importancia, …, decide dar una última calada a un cigarrillo y, sin darse cuenta, ha desperdiciado un valioso tiempo de su vida y ha padecido un sufrimiento que no necesitaba.
Por desgracia estos fracasos hacen que cada vez estemos más convencidos que dejar de fumar no es para nosotros.
Nada más lejos de la realidad.